Llamamiento de todos los sectores de víctimas de Crímenes contra la humanidad en Colombia Quienes suscribimos este llamamiento, víctimas de crímenes contra la humanidad en Colombia, declaramos lo siguiente:
1. Que rechazamos todas las formas de crímenes contra la humanidad. Que en Colombia se ha presentado una masiva y sistemática violación de los derechos humanos por parte de agentes del Estado y de la estrategia paramilitar que ha generado la comisión de crímenes contra la humanidad, como genocidio, desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales, torturas, desplazamientos forzados. Asimismo, que los grupos insurgentes han incurrido en infracciones al derecho internacional humanitario, siendo el secuestro una de sus más graves manifestaciones. Esta crisis humanitaria obstaculiza las posibilidades para construir una sociedad civilizada en la que el respeto a la vida y la dignidad humana sean el principio esencial de la convivencia.
2. Que resulta inadmisible toda justificación pública de estos crímenes bien sea por razones ideológicas, de Estado, bajo el pretexto de la seguridad nacional, del pretendido derecho a la autodefensa, de la acumulación de la riqueza y del despojo de tierras o de cualquier otro argumento que se emplee para legitimar lo que a la luz de la ética y del inquebrantable derecho a la vida es inhumano. Consideramos que toda expresión o discurso con el que se pretenda ignorar los derechos humanos y el derecho humanitario, nos aleja del camino de la paz y la democracia. La sociedad por su parte debe actuar para exigir el respeto de los derechos a la verdad, la justicia, la reparación integral y las garantías de no repetición.
3. Hacemos un llamado para que las víctimas sean respetadas, no se manipule su sufrimiento, no se haga uso de ellas con fines políticos, electorales, económicos o militares. Llamamos a que no se afecte su dignidad de ninguna manera, a que se desista del intento de contraponerlas unas a otras, y a que no se vulnere aún más sus derechos convirtiéndolas en blanco de nuevas agresiones. Llamamos a que sus propuestas y argumentos sean asumidos con seriedad y respeto.
4. Hacemos un llamado por el Acuerdo Humanitario que permita el regreso de las personas secuestradas al seno de sus familias y la sociedad, y porque sean respaldadas todas aquellas gestiones de facilitación, acompañamiento y veeduría nacional e internacional que contribuyan a estos propósitos. Que se evite a toda costa cualquier tipo de operación militar que ponga en riesgo sus vidas o comprometa de algún modo su integridad.
5. Exigimos verdad, justicia y reparación para todas las victimas de crímenes contra la humanidad y genocidio; que se devuelvan los desaparecidos a sus familiares, se restituyan las tierras a los desplazados; se desmonten en forma definitiva los grupos paramilitares, se acaben los vínculos de éstos, con instancias estatales, empresas multinacionales o partidos políticos y que todos los vinculados a la parapolítica responsables de violaciones de los derechos humanos sean sancionados y sus crímenes esclarecidos ante el país y el mundo.
6. Después de más de cuarenta años de conflicto armado ininterrumpido urge encontrar caminos viables que nos permitan avanzar sin más demoras ni dilaciones hacia la solución política negociada del conflicto armado, en la cual se preserven los derechos de las victimas. Reiteramos nuestra convicción de que la guerra que padece Colombia, sólo podrá ser superada a través de un diálogo nacional, amplio, pluralista y concertado con la sociedad. Hoy nos une y nos asiste la imperiosa necesidad de acercamientos entre las víctimas y todos los sectores de la sociedad colombiana para construir una sociedad democrática sustentada en la paz con justicia social, el respeto integral de los derechos humanos y la dignidad humana.
Firman:
Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública , Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros, ASFAMIPAZ. Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado Yolanda Pulecio (Madre de Ingrid Betancourt) Movimiento Hijos e Hijas por la Memoria y contra la Impunidad Familiares de los Desaparecidos del Palacio de Justicia Fundación "Manuel Cepeda Vargas" Víctimas y sobrevivientes de la Unión Patriótica y del Partido Comunista Colombiano Pueblo Kankuamo Desplazado en Bogotá. Zonas Humanitarias y Zonas de Biodiversidad de los Consejos Comunitarios del Jiguamiandó y Curvaradó Zonas Humanitarias y Zonas de Biodiversidad de las Comunidades de Autodeterminación, Vida, Dignidad del Cacarica, CAVIDA. Zona Humanitaria de la Comunidad de Vida y Trabajo de La Balsita , Dabeiba. Zona Humanitaria de la Comunidad Civil de Vida y Paz del Alto Ariari, CIVIPAZ. Consejo Comunitario del Río Bajo Naya, Valle del Cauca. Familiares de Víctimas de Trujillo, Valle. Familiares de Víctimas de Inzá, Cauca. Asociación de Familiares de Víctimas de la Violencia Política de Río Sucio, Chocó, CLAMORES. Movimiento Regional de Víctimas de Crímenes de Estado, Sucre. Movimiento Regional de Víctimas de Crímenes de Estado, Antioquia. Asociación Regional de Víctimas de la Violencia del Terrorismo de Estado en el Magdalena Medio, ASORVIM. Familiares de Desaparecidos Forzadamente, Familiares Colombia. Fundación "Nidya Erika Bautista" para los Derechos Humanos. Carlos Lozano (Director del semanario Voz) Gloria Inés Ramírez (Senadora de la República) Gloria Cuartas (Ex alcaldesa de Apartadó) Comunidad de Ullucos del Resguardo Indígena de San Francisco, Cauca. Asociación Tequendama de Sucre, Cauca. Asociación Nacional de Ayuda Solidaria, ANDAS. Comité Ejecutivo Nacional Seccional Barrancabermeja Acompañamiento Psicosocial y en Salud Mental a Víctimas de Violencia Política, AVRE. Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos Comisión Intereclesial de Justicia y Paz Colectivo de Abogados "José Alvear Restrepo" Comité de Solidaridad con los Presos Políticos Fundación Afro y Cultura " La Esperanza ". Resguardo Indígena Emberá de Urada, Jiguamiandó, Coredocito. Asociación Campesina para el Desarrollo Integral del Sur del Putumayo, ACADISP. Corporación Vínculos. Red de Alternativas a la Impunidad y a la Globalización del Mercado
sábado, 23 de febrero de 2008
domingo, 17 de febrero de 2008
A PROPOSITO DE LA MARCHA DEL 4 DE FEBRERO
Paul Gutierrez
Aunque Marx sostiene que la historia suele repetirse dos veces: una como tragedia y otra como farsa, lo cierto es que la repetición exacta de un hecho histórico será siempre un imposible. El río del devenir impide inevitablemente que nos bañemos dos veces en la misma agua. La singularidad de cada momento histórico comporta situaciones, entornos culturales, personajes, intereses y movimientos sociales moldeados por las circunstancias para responder a las exigencias de su tiempo. Pero si bien los hechos nunca pueden repetirse de manera exacta, hay acontecimientos históricos que por la honda huella que dejaron en la memoria colectiva y el imaginario de los pueblos, permiten caracterizar y prestar su nombre para identificar, a manera de trauma, patologías sociales recurrentes.
Tal es el caso del fascismo. Enfermedad social y lacra política, cuyos síntomas pueden encontrarse en épocas y sociedades diferentes a aquellas que lo incubaron. Algunos estudiosos de la cultura se han atrevido a definir la praxis del fascismo como la organización de las masas mediante la tecnología de los medios de comunicación. No les falta razón. El fascismo y el nazismo fueron sin lugar a dudas los primeros movimientos políticos que visibilizaron las grandes masas urbanas, se acercaron a su psicología, entendieron su lenguaje y las capitalizaron políticamente con tal astucia, inteligencia y perversidad, que aun hoy sorprende su alcance y capacidad devastadora. El inefable Goebbels, supo utilizar el cartel, la radio y el cine para poner a marchar roboticamente a la que fue quizás la sociedad mas culta y rica de su tiempo. La construcción mediática del líder con rasgos de divinidad, es hoy una de las grandes herencias
del fascismo. Con todos estos medios a su favor, el nazismo y el fascismo fueron ricos en iconografías, símbolos y grandilocuencia. Todo esto para esconder la pobreza de sus proyectos políticos y sociales que al final se redujeron a permitir que sus cúpulas y familiares se enriquecieran arrastrando al estado a una corrupción sin límites.
Estas consideraciones surgen a raíz de la marcha del 4 de Febrero organizada desde los medios, los convencionales y los novedosos como Facebook, contra las FARC. Es curioso como en poco menos de dos meses se logro perfilar a las FARC como el gran y único enemigo en el imaginario de las masas urbanas colombianas. Compuestas por personas que nunca en su vida se han topado ni corren el riesgo de toparse con un guerrillero. Lo cual no es motivo, por supuesto, para no indignarse por sus acciones. Mientras que por otro lado se realizo una labor de ocultamiento con los paramilitares, esos si presentes en la cotidianidad de las ciudades y sus barrios populares. Con sus cobros de peajes y vacunas de seguridad, con el despliegue de su rápido empoderamiento económico, fungiendo como empresarios de centros nocturnos y negocios de prostitucion. Con su obscena presencia en el congreso, las corporaciones y los estrados judiciales, donde han confesado las mayores atrocidades y crímenes contra la humanidad.
No se trata aquí de hacer un exhaustivo paralelo entre la Alemania nazi y la Italia de Mussolini con el régimen de Uribe, aunque de hecho existan muchas similitudes. Pero si de subrayar con gran preocupación la creciente fascistizacion de la sociedad colombiana y la manera como intenta resolver sus contradicciones sociales. En la Colombia actual, toda posición diferente a la oficial se coloca por fuera de una relación dialéctica producto de la dinámica de las ideas y las luchas al interior de un mismo cuerpo social. Al no reconocer al otro como parte de si mismo en tanto producto de una historia común, hijo de un mismo país, se le convierte en amenaza exterior, susceptible de ser aniquilado sin escrúpulos.
Dentro de esta lógica, los guerrilleros ya no son colombianos. Tampoco sus defensores, y sin ir tan lejos, simplemente aquellos que cometan el delito de no marchar para condenar públicamente a quien se señale desde los modernos pulpitos como enemigo. Con ellos no hay reconciliación posible. Todos ellos atentan contra la idílica y perfecta Colombia de Uribe. Es gracias a este retruécano, repetido obsesivamente a través de los medios, que pueden meterse en el mismo saco a las FARC, a la Nicaragua gobernada por Ortega, a Chávez y al POLO. Así se va estrechando cada vez mas el circulo. A lo mejor dentro de muy poco tiempo, baste con no ser uribista para ser denunciado, vilipendiado, linchado o desaparecido…
Con el buen servicio que los medios le prestan al régimen, es apenas lógico el interés desmedido del uribismo por controlar las comunicaciones como herramienta para perpetuarse. La Comisión Nacional de Televisión es desde hace bastante tiempo un ente de bolsillo y desde ya se habla de la adjudicación de dos nuevos canales privados, noticia que ha iniciado entre los empresarios de la comunicación una verdadera competencia de genuflexiones.
Al observar algunos videos de la marcha quedamos conmovidos ante el despliegue de odio insensato no solo contra las FARC sino contra Chávez, el PDA, Piedad Córdoba y cualquier temerario que usara una camiseta diferente o lanzara una nota discordante. No queremos insistir en el paralelo expresado anteriormente, pero el odio y la sevicia demostrados, nos trajo a la memoria, con desolación, la jornada de terror contra los judíos a comienzos del régimen nazi, conocida como La Noche de los Cristales Rotos.
Queda recordar un poco a Roland Barthes cuando dice que las baterías del fascismo no siempre se organizan para censurar, entendida la censura como lo que impide decir. Pues al contrario, la mayoría de las veces lo que buscan es obligar a decir. Que otra cosa si no fueron la cantidad de consignas infamantes puestas en la boca de los marchantes.
Aunque Marx sostiene que la historia suele repetirse dos veces: una como tragedia y otra como farsa, lo cierto es que la repetición exacta de un hecho histórico será siempre un imposible. El río del devenir impide inevitablemente que nos bañemos dos veces en la misma agua. La singularidad de cada momento histórico comporta situaciones, entornos culturales, personajes, intereses y movimientos sociales moldeados por las circunstancias para responder a las exigencias de su tiempo. Pero si bien los hechos nunca pueden repetirse de manera exacta, hay acontecimientos históricos que por la honda huella que dejaron en la memoria colectiva y el imaginario de los pueblos, permiten caracterizar y prestar su nombre para identificar, a manera de trauma, patologías sociales recurrentes.
Tal es el caso del fascismo. Enfermedad social y lacra política, cuyos síntomas pueden encontrarse en épocas y sociedades diferentes a aquellas que lo incubaron. Algunos estudiosos de la cultura se han atrevido a definir la praxis del fascismo como la organización de las masas mediante la tecnología de los medios de comunicación. No les falta razón. El fascismo y el nazismo fueron sin lugar a dudas los primeros movimientos políticos que visibilizaron las grandes masas urbanas, se acercaron a su psicología, entendieron su lenguaje y las capitalizaron políticamente con tal astucia, inteligencia y perversidad, que aun hoy sorprende su alcance y capacidad devastadora. El inefable Goebbels, supo utilizar el cartel, la radio y el cine para poner a marchar roboticamente a la que fue quizás la sociedad mas culta y rica de su tiempo. La construcción mediática del líder con rasgos de divinidad, es hoy una de las grandes herencias
del fascismo. Con todos estos medios a su favor, el nazismo y el fascismo fueron ricos en iconografías, símbolos y grandilocuencia. Todo esto para esconder la pobreza de sus proyectos políticos y sociales que al final se redujeron a permitir que sus cúpulas y familiares se enriquecieran arrastrando al estado a una corrupción sin límites.
Estas consideraciones surgen a raíz de la marcha del 4 de Febrero organizada desde los medios, los convencionales y los novedosos como Facebook, contra las FARC. Es curioso como en poco menos de dos meses se logro perfilar a las FARC como el gran y único enemigo en el imaginario de las masas urbanas colombianas. Compuestas por personas que nunca en su vida se han topado ni corren el riesgo de toparse con un guerrillero. Lo cual no es motivo, por supuesto, para no indignarse por sus acciones. Mientras que por otro lado se realizo una labor de ocultamiento con los paramilitares, esos si presentes en la cotidianidad de las ciudades y sus barrios populares. Con sus cobros de peajes y vacunas de seguridad, con el despliegue de su rápido empoderamiento económico, fungiendo como empresarios de centros nocturnos y negocios de prostitucion. Con su obscena presencia en el congreso, las corporaciones y los estrados judiciales, donde han confesado las mayores atrocidades y crímenes contra la humanidad.
No se trata aquí de hacer un exhaustivo paralelo entre la Alemania nazi y la Italia de Mussolini con el régimen de Uribe, aunque de hecho existan muchas similitudes. Pero si de subrayar con gran preocupación la creciente fascistizacion de la sociedad colombiana y la manera como intenta resolver sus contradicciones sociales. En la Colombia actual, toda posición diferente a la oficial se coloca por fuera de una relación dialéctica producto de la dinámica de las ideas y las luchas al interior de un mismo cuerpo social. Al no reconocer al otro como parte de si mismo en tanto producto de una historia común, hijo de un mismo país, se le convierte en amenaza exterior, susceptible de ser aniquilado sin escrúpulos.
Dentro de esta lógica, los guerrilleros ya no son colombianos. Tampoco sus defensores, y sin ir tan lejos, simplemente aquellos que cometan el delito de no marchar para condenar públicamente a quien se señale desde los modernos pulpitos como enemigo. Con ellos no hay reconciliación posible. Todos ellos atentan contra la idílica y perfecta Colombia de Uribe. Es gracias a este retruécano, repetido obsesivamente a través de los medios, que pueden meterse en el mismo saco a las FARC, a la Nicaragua gobernada por Ortega, a Chávez y al POLO. Así se va estrechando cada vez mas el circulo. A lo mejor dentro de muy poco tiempo, baste con no ser uribista para ser denunciado, vilipendiado, linchado o desaparecido…
Con el buen servicio que los medios le prestan al régimen, es apenas lógico el interés desmedido del uribismo por controlar las comunicaciones como herramienta para perpetuarse. La Comisión Nacional de Televisión es desde hace bastante tiempo un ente de bolsillo y desde ya se habla de la adjudicación de dos nuevos canales privados, noticia que ha iniciado entre los empresarios de la comunicación una verdadera competencia de genuflexiones.
Al observar algunos videos de la marcha quedamos conmovidos ante el despliegue de odio insensato no solo contra las FARC sino contra Chávez, el PDA, Piedad Córdoba y cualquier temerario que usara una camiseta diferente o lanzara una nota discordante. No queremos insistir en el paralelo expresado anteriormente, pero el odio y la sevicia demostrados, nos trajo a la memoria, con desolación, la jornada de terror contra los judíos a comienzos del régimen nazi, conocida como La Noche de los Cristales Rotos.
Queda recordar un poco a Roland Barthes cuando dice que las baterías del fascismo no siempre se organizan para censurar, entendida la censura como lo que impide decir. Pues al contrario, la mayoría de las veces lo que buscan es obligar a decir. Que otra cosa si no fueron la cantidad de consignas infamantes puestas en la boca de los marchantes.
viernes, 8 de febrero de 2008
Recordando a Jorge Eliécer Gaitán
Luis Buitrago
Después de 60 años, la Oración por la Paz tiene más vigencia que nunca.
Por Jorge Eliécer Gaitán
Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia.
Oración por la paz
Señor Presidente Mariano Ospina Pérez:
Bajo el peso de una honda emoción me dirijo a vuestra Excelencia, interpretando el querer y la voluntad de esta inmensa multitud que esconde su ardiente corazón, lacerado por tanta injusticia, bajo un silencio clamoroso, para pedir que haya paz y piedad para la patria.
En todo el día de hoy, Excelentísimo señor, la capital de Colombia ha presenciado un espectáculo que no tiene precedentes en su historia. Gentes que vinieron de todo el país, de todas las latitudes —de los llanos ardientes y de las frías altiplanicies— han llegado a congregarse en esta plaza, cuna de nuestras libertades, para expresar la irrevocable decisión de defender sus derechos. Dos horas hace que la inmensa multitud desemboca en esta plaza y no se ha escuchado sin embargo un solo grito, porque en el fondo de los corazones sólo se escucha el golpe de la emoción. Durante las grandes tempestades la fuerza subterránea es mucho más poderosa, y esta tiene el poder de imponer la paz cuando quienes están obligados a imponerla no la imponen.
Señor Presidente: Aquí no se oyen aplausos: ¡Solo se ven banderas negras que se agitan!
Señor Presidente: Vos que sois un hombre de universidad debéis comprender de lo que es capaz la disciplina de un partido, que logra contrariar las leyes de la psicología colectiva para recatar la emoción en un silencio, como el de esta inmensa muchedumbre. Bien comprendéis que un partido que logra esto, muy fácilmente podría reaccionar bajo el estímulo de la legítima defensa.
Ninguna colectividad en el mundo ha dado una demostración superior a la presente. Pero si esta manifestación sucede, es porque hay algo grave, y no por triviales razones. Hay un partido de orden capaz de realizar este acto para evitar que la sangre siga derramándose y para que las leyes se cumplan, porque ellas son la expresión de la conciencia general. No me he engañado cuando he dicho que creo en la conciencia del pueblo, porque ese concepto ha sido ratificado ampliamente en esta demostración, donde los vítores y los aplausos desaparecen para que solo se escuche el rumor emocionado de los millares de banderas negras, que aquí se han traído para recordar a nuestros hombres villanamente asesinados.
Señor Presidente: Serenamente, tranquilamente, con la emoción que atraviesa el espíritu de los ciudadanos que llenan esta plaza, os pedimos que ejerzáis vuestro mandato, el mismo que os ha dado el pueblo, para devolver al país la tranquilidad pública. ¡Todo depende ahora de vos! Quienes anegan en sangre el territorio de la patria, cesarían en su ciega perfidia. Esos espíritus de mala intención callarían al simple imperio de vuestra voluntad.
Amamos hondamente a esta nación y no queremos que nuestra barca victoriosa tenga que navegar sobre ríos de sangre hacia el puerto de su destino inexorable.
Señor Presidente: En esta ocasión no os reclamamos tesis económicas o políticas. Apenas os pedimos que nuestra patria no transite por caminos que nos avergüencen ante propios y extraños. ¡Os pedimos hechos de paz y de civilización!
Nosotros, señor Presidente, no somos cobardes. Somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este suelo sagrado. ¡Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar la paz y la libertad de Colombia!
Impedid, señor, la violencia. Queremos la defensa de la vida humana, que es lo que puede pedir un pueblo. En vez de esta fuerza ciega desatada, debemos aprovechar la capacidad de trabajo del pueblo para beneficio del progreso de Colombia.
Señor Presidente: Nuestra bandera está enlutada y esta silenciosa muchedumbre y este grito mudo de nuestros corazones solo os reclama: ¡que nos tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes, como queráis que os traten a vos, a vuestra madre, a vuestra esposa, a vuestros hijos y a vuestros bienes!
Os decimos finalmente, Excelentísimo señor:
Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!
Jorge Eliécer Gaitán
7 de febrero de 1948 en la Manifestación del Silencio en la plaza Bolívar de Bogotá
Después de 60 años, la Oración por la Paz tiene más vigencia que nunca.
Por Jorge Eliécer Gaitán
Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia.
Oración por la paz
Señor Presidente Mariano Ospina Pérez:
Bajo el peso de una honda emoción me dirijo a vuestra Excelencia, interpretando el querer y la voluntad de esta inmensa multitud que esconde su ardiente corazón, lacerado por tanta injusticia, bajo un silencio clamoroso, para pedir que haya paz y piedad para la patria.
En todo el día de hoy, Excelentísimo señor, la capital de Colombia ha presenciado un espectáculo que no tiene precedentes en su historia. Gentes que vinieron de todo el país, de todas las latitudes —de los llanos ardientes y de las frías altiplanicies— han llegado a congregarse en esta plaza, cuna de nuestras libertades, para expresar la irrevocable decisión de defender sus derechos. Dos horas hace que la inmensa multitud desemboca en esta plaza y no se ha escuchado sin embargo un solo grito, porque en el fondo de los corazones sólo se escucha el golpe de la emoción. Durante las grandes tempestades la fuerza subterránea es mucho más poderosa, y esta tiene el poder de imponer la paz cuando quienes están obligados a imponerla no la imponen.
Señor Presidente: Aquí no se oyen aplausos: ¡Solo se ven banderas negras que se agitan!
Señor Presidente: Vos que sois un hombre de universidad debéis comprender de lo que es capaz la disciplina de un partido, que logra contrariar las leyes de la psicología colectiva para recatar la emoción en un silencio, como el de esta inmensa muchedumbre. Bien comprendéis que un partido que logra esto, muy fácilmente podría reaccionar bajo el estímulo de la legítima defensa.
Ninguna colectividad en el mundo ha dado una demostración superior a la presente. Pero si esta manifestación sucede, es porque hay algo grave, y no por triviales razones. Hay un partido de orden capaz de realizar este acto para evitar que la sangre siga derramándose y para que las leyes se cumplan, porque ellas son la expresión de la conciencia general. No me he engañado cuando he dicho que creo en la conciencia del pueblo, porque ese concepto ha sido ratificado ampliamente en esta demostración, donde los vítores y los aplausos desaparecen para que solo se escuche el rumor emocionado de los millares de banderas negras, que aquí se han traído para recordar a nuestros hombres villanamente asesinados.
Señor Presidente: Serenamente, tranquilamente, con la emoción que atraviesa el espíritu de los ciudadanos que llenan esta plaza, os pedimos que ejerzáis vuestro mandato, el mismo que os ha dado el pueblo, para devolver al país la tranquilidad pública. ¡Todo depende ahora de vos! Quienes anegan en sangre el territorio de la patria, cesarían en su ciega perfidia. Esos espíritus de mala intención callarían al simple imperio de vuestra voluntad.
Amamos hondamente a esta nación y no queremos que nuestra barca victoriosa tenga que navegar sobre ríos de sangre hacia el puerto de su destino inexorable.
Señor Presidente: En esta ocasión no os reclamamos tesis económicas o políticas. Apenas os pedimos que nuestra patria no transite por caminos que nos avergüencen ante propios y extraños. ¡Os pedimos hechos de paz y de civilización!
Nosotros, señor Presidente, no somos cobardes. Somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este suelo sagrado. ¡Somos capaces de sacrificar nuestras vidas para salvar la paz y la libertad de Colombia!
Impedid, señor, la violencia. Queremos la defensa de la vida humana, que es lo que puede pedir un pueblo. En vez de esta fuerza ciega desatada, debemos aprovechar la capacidad de trabajo del pueblo para beneficio del progreso de Colombia.
Señor Presidente: Nuestra bandera está enlutada y esta silenciosa muchedumbre y este grito mudo de nuestros corazones solo os reclama: ¡que nos tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes, como queráis que os traten a vos, a vuestra madre, a vuestra esposa, a vuestros hijos y a vuestros bienes!
Os decimos finalmente, Excelentísimo señor:
Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!
Jorge Eliécer Gaitán
7 de febrero de 1948 en la Manifestación del Silencio en la plaza Bolívar de Bogotá
lunes, 4 de febrero de 2008
¡!!POR LA PAZ Y LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS ¡!!LEVANTAMIENTO INDIGENA POR SIEMPRE!!!
ComunicaONIC 005
4 de Febrero del 2008.
AUTORIDAD NACIONAL DE GOBIERNO INDIGENA – ONIC
------------------------------------------------------------------------------
Los Pueblos Indígenas de Colombia, por siempre hemos estado en medio de un conflicto que no nos pertenece, nos han sembrado la guerra con balas para expropiarnos de nuestros territorios ancestrales, para sembrar en ellos un desarrollo económico insostenible para nuestra pervivencia y el mundo.
Siempre hemos ratificado nuestro compromiso de Liberar la Madre Tierra de todos los actores generadores de violencia, ya que el conflicto se centra más en nuestros territorios ancestrales, pues es allí donde se protegen las riquezas que hoy el mundo globalizante, requiere para seguir alimentando el capitalismo salvaje de unos pocos, como lo exige la Banca Mundial y el comercio internacional, y para ello el Gobierno Nacional legisla a su favor y en contra de la Soberanía Nacional; lo cual lo corroboran leyes y tratados como el Estatuto de Desarrollo Rural, la Ley de Páramo, los TLC, con EEUU y EUROPA, el Plan Colombia, la Ley de Justicia y Paz, que legitima la impunidad de los paramilitares, y el impulso de nuevas leyes que cursan en el Congreso, como la de Comercialización de la Madera, pese a que se desmotara la Ley Forestal por no se r consultada con los pueblos indígenas y afros.
Nuestra posición razonable de defensa de la madre tierra es
inmodificable: DEFENSA DE LA VIDA DIGNA Y DE LA PERVIVIENCIA DE TODOS EN IGUALDAD DE CONDICIONES. Por ello nuestras acciones de resistencia para protegerla es considerada como inconveniente para todos los actores
armados, y en especial para el gobierno colombiano, que ven en nuestras
posiciones y acciones, como actos terroristas, siendo estigmatizados, perseguidos, asesinados, desplazados de nuestros territorios, y para convalidar sus propósitos nos desconoce ante la comunidad internacional, al no adoptar la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, actitud discriminatoria contra los Pueblos ancestrales.
Le hemos dicho al Estado Colombiano que no estamos de acuerdo con el reinado de la impunidad oficial paramilitar por no garantizar la verdad, la justicia y la reparación integral, premiando a los generales, paramilitares y financiadores a penas mínimas por delitos de genocidio y exterminio cometidos contra la población colombiana, indígena y campesina.
Así mismo, como garante de los DDHH y de DIH, debe cumplir sin dilaciones los mandatos adquiridos con la comunidad internacional en cumplimiento de los derechos del pueblo colombiano.
Por todo lo anterior, ratificamos nuestra posición de seguir en LEVANTAMIENTO INDIGENA de la mano de otros sectores, que igual que nosotros padecen el rigor del conflicto social y armado interno que vive Colombia. Nunca hemos sido neutrales al conflicto, porque nuestra máxima es seguir luchando por la VIDA y la DIGNIDAD.
Por ello, NO MARCHAMOS AL LADO DE UN GOBIERNO que se niega a reconocer y
acatar los derechos humanos y la paz. Somos conscientes de que por vías
militares No se puede conducir y llegar a obtener una paz integral, sino por una salida negociada al conflicto social y armado que ponga en garantice el respecto a la diferencia y de cumplimiento total de nuestros derechos propios y constitucionales.
Esta vez no marchamos, por que no queremos ser víctimas de un fuego siniestro que quiere vincularnos a la CEGUERA AUTORITARIA DE LA BURGUESIA Y DE LOS INTERESES EXTRANJEROS, que nos conduce al despojo y a la guerra.
Nunca haremos del DOLOR DE LA VICTIMAS un instrumento para socavar nuestro derecho a la vida y a los derechos de los pueblos indígenas.
AUTORIDAD NACIONAL DE GOBIERNO INDIGENA - ONIC.
“POR LA CONSOLIDACION DEL GOBIERNO PROPIO, DE LOS PUEBLOS INDIGENAS”
contacto: 3158572995 --Consejero Mayor , Luis Evelis Andrade Casama.
4 de Febrero del 2008.
AUTORIDAD NACIONAL DE GOBIERNO INDIGENA – ONIC
------------------------------------------------------------------------------
Los Pueblos Indígenas de Colombia, por siempre hemos estado en medio de un conflicto que no nos pertenece, nos han sembrado la guerra con balas para expropiarnos de nuestros territorios ancestrales, para sembrar en ellos un desarrollo económico insostenible para nuestra pervivencia y el mundo.
Siempre hemos ratificado nuestro compromiso de Liberar la Madre Tierra de todos los actores generadores de violencia, ya que el conflicto se centra más en nuestros territorios ancestrales, pues es allí donde se protegen las riquezas que hoy el mundo globalizante, requiere para seguir alimentando el capitalismo salvaje de unos pocos, como lo exige la Banca Mundial y el comercio internacional, y para ello el Gobierno Nacional legisla a su favor y en contra de la Soberanía Nacional; lo cual lo corroboran leyes y tratados como el Estatuto de Desarrollo Rural, la Ley de Páramo, los TLC, con EEUU y EUROPA, el Plan Colombia, la Ley de Justicia y Paz, que legitima la impunidad de los paramilitares, y el impulso de nuevas leyes que cursan en el Congreso, como la de Comercialización de la Madera, pese a que se desmotara la Ley Forestal por no se r consultada con los pueblos indígenas y afros.
Nuestra posición razonable de defensa de la madre tierra es
inmodificable: DEFENSA DE LA VIDA DIGNA Y DE LA PERVIVIENCIA DE TODOS EN IGUALDAD DE CONDICIONES. Por ello nuestras acciones de resistencia para protegerla es considerada como inconveniente para todos los actores
armados, y en especial para el gobierno colombiano, que ven en nuestras
posiciones y acciones, como actos terroristas, siendo estigmatizados, perseguidos, asesinados, desplazados de nuestros territorios, y para convalidar sus propósitos nos desconoce ante la comunidad internacional, al no adoptar la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, actitud discriminatoria contra los Pueblos ancestrales.
Le hemos dicho al Estado Colombiano que no estamos de acuerdo con el reinado de la impunidad oficial paramilitar por no garantizar la verdad, la justicia y la reparación integral, premiando a los generales, paramilitares y financiadores a penas mínimas por delitos de genocidio y exterminio cometidos contra la población colombiana, indígena y campesina.
Así mismo, como garante de los DDHH y de DIH, debe cumplir sin dilaciones los mandatos adquiridos con la comunidad internacional en cumplimiento de los derechos del pueblo colombiano.
Por todo lo anterior, ratificamos nuestra posición de seguir en LEVANTAMIENTO INDIGENA de la mano de otros sectores, que igual que nosotros padecen el rigor del conflicto social y armado interno que vive Colombia. Nunca hemos sido neutrales al conflicto, porque nuestra máxima es seguir luchando por la VIDA y la DIGNIDAD.
Por ello, NO MARCHAMOS AL LADO DE UN GOBIERNO que se niega a reconocer y
acatar los derechos humanos y la paz. Somos conscientes de que por vías
militares No se puede conducir y llegar a obtener una paz integral, sino por una salida negociada al conflicto social y armado que ponga en garantice el respecto a la diferencia y de cumplimiento total de nuestros derechos propios y constitucionales.
Esta vez no marchamos, por que no queremos ser víctimas de un fuego siniestro que quiere vincularnos a la CEGUERA AUTORITARIA DE LA BURGUESIA Y DE LOS INTERESES EXTRANJEROS, que nos conduce al despojo y a la guerra.
Nunca haremos del DOLOR DE LA VICTIMAS un instrumento para socavar nuestro derecho a la vida y a los derechos de los pueblos indígenas.
AUTORIDAD NACIONAL DE GOBIERNO INDIGENA - ONIC.
“POR LA CONSOLIDACION DEL GOBIERNO PROPIO, DE LOS PUEBLOS INDIGENAS”
contacto: 3158572995 --Consejero Mayor , Luis Evelis Andrade Casama.
domingo, 3 de febrero de 2008
No to War, No to Kidnapping - Support for Humanitarian (Prisoner) Exchange in Colombia
In accordance with the position of the national leadership of the Polo Democratico Alternativo's, (Alternative Democratic Pole, PDA) demanding a Humanitarian Exchange of prisoners and in opposition to war and kidnapping, the Toronto/Canada PDA organizing committee declares the following:
1) We are firmly committed to finding solutions and alternatives that lead to the reconciliation between Colombians that reaffirm our commitment to democracy, in opposition to the polarization of the country's internal armed conflict.
2) We support the proposal put forth nationally and internationally by the leadership of the PDA that supports a humanitarian solution to the drama of individuals who have been deprived of their freedom and we reject the practice of kidnapping, independent of who carries it out.
3) Similarly, we condemn with indignation and sadness the inhumane condition experienced by 4 million internally displaced persons in Colombia, the murder of trade unionists and social opposition leaders and generally, all crimes produced by the spiral of violence in Colombia that are deepened by the internal conflict that is constantly ignored by the government.
4) We object to the growing polarization of Colombian society that negates diverse alternatives, as if everything was black and white that would contribute to a humanitarian solution to the crisis.
5) We oppose the Colombian government's persistence in pursuing violent solutions to the country's conflict. Similarly, we oppose military rescue operations because of the risk they represent, and because the family members of kidnap victims oppose them. We demand respect for all victims of all forms of violence impacting the country.
In support of peace and the humanitarian exchange.
Democratic Alternative Polo – Toronto, Canada.
January 30, 2008.
-- *Este correo corresponde a la direccion electronica oficial del Comite de Impulso del Polo Democratico Alternativo de Toronto, Canada.
1) We are firmly committed to finding solutions and alternatives that lead to the reconciliation between Colombians that reaffirm our commitment to democracy, in opposition to the polarization of the country's internal armed conflict.
2) We support the proposal put forth nationally and internationally by the leadership of the PDA that supports a humanitarian solution to the drama of individuals who have been deprived of their freedom and we reject the practice of kidnapping, independent of who carries it out.
3) Similarly, we condemn with indignation and sadness the inhumane condition experienced by 4 million internally displaced persons in Colombia, the murder of trade unionists and social opposition leaders and generally, all crimes produced by the spiral of violence in Colombia that are deepened by the internal conflict that is constantly ignored by the government.
4) We object to the growing polarization of Colombian society that negates diverse alternatives, as if everything was black and white that would contribute to a humanitarian solution to the crisis.
5) We oppose the Colombian government's persistence in pursuing violent solutions to the country's conflict. Similarly, we oppose military rescue operations because of the risk they represent, and because the family members of kidnap victims oppose them. We demand respect for all victims of all forms of violence impacting the country.
In support of peace and the humanitarian exchange.
Democratic Alternative Polo – Toronto, Canada.
January 30, 2008.
-- *Este correo corresponde a la direccion electronica oficial del Comite de Impulso del Polo Democratico Alternativo de Toronto, Canada.
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